Fiesta de la Banderita

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Historia

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María Barbeito y Cerviño, profesora, pedagoga y escritora inició en La Coruña allá por 1912 la Fiesta de la Flor, con el objetivo de recaudar fondos para el tratamiento de los niños tuberculosos. En este acto, niños y jóvenes solicitaban a los transeúntes una aportación económica para esta causa, y a cambio les entregaban una flor.

En esa época, la Reina Victoria Eugenia, esposa de Alfonso XIII, a la que la Cruz Roja le debe la creación de la Escuela de Enfermería o el inicio de su primera red de Hospitales, prestó atención a esta honorable campaña, la cual convirtió en la Fiesta de la Banderita de la Cruz Roja. El objeto de esta postulación no era otro que conseguir fondos para atender a los heridos en las guerras de África, sostener los hospitales e iniciar el despliegue de la red de ambulancias asistenciales en los que tanto trabajo ha prestado la Institución.

En estas primeras Fiestas de la Banderita los postulantes entregaban a los ciudadanos que participaban en la recaudación de fondos una flor, que más tarde pasó a ser la tradicional banderita de papel pegada a un alfiler, y actualmente es una pegatina o una insignia.

La Casa Real, como promotora de la actividad de la Cruz Roja en España, y para dar ejemplo, participaba activamente junto con la nobleza de la época en el desarrollo de esta filantropía, solicitando junto con los miembros de Cruz Roja una pequeña ayuda para poder desarrollar los proyectos de Cruz Roja. Actualmente, la Casa Real sigue participando activamente en la Fiesta de la Banderita presidiendo las mesas principales en la ciudad de Madrid, junto con Instituciones, Ministerios, Empresas Publicas y Privadas, Asociaciones, Clubes Deportivos, Hogares de Pensionistas, Asociaciones Culturales y Recreativas.

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El cambio de la sociedad durante el siglo XX ha permitido evolucionar la Fiesta de la Banderita, partiendo de una visión caritativa en la que se entregaba una limosna o auxilio a los necesitados, muchas veces asociado este acto a la posición social que se gozaba, siendo la entrega del donativo la única relación existente entre el donante y las necesidades sociales. Esta Fiesta de la Banderita evoluciona hacia una visión solidaria, de conjunción de esfuerzos entre Cruz Roja y los ciudadanos, en la que la aportación económica de cada una de los ciudadanos va destinada al desarrollo de las personas y a la satisfacción de sus necesidades, en la que la población reconoce el esfuerzo que realiza la Cruz Roja hacia el cumplimiento de sus objetivos con los más vulnerables, y por eso participa económicamente con ella, siendo la pequeña aportación de cada uno de nosotros un pequeño paso con el compromiso social. Así mismo, la Fiesta de la Banderita aumenta sus objetivos, siendo también un escaparate de la acción de Cruz Roja, donde se informa a la población de nuestro trabajo.

Si inicialmente el destino de la Fiesta de la Banderita era la atención sanitaria, al igual que todo evoluciona, también lo han hecho los proyectos que desarrolla Cruz Roja aumentando el número de personas atendidas y diversificado su acción al aumentar las necesidades de las personas.

La Fiesta en Elche

Fiesta de la Banderita
En el año 1915 la Comisión de Partido de la Cruz Roja en Elche[1] realiza un convocatoria general a toda la ciudad, solicitando donativos florales que serían entregados en la celebración de la Fiesta de la Flor. Esta primera celebración contó con la participación de las entidades artísticas "Coro Clavé", "Popular Coro Clavé" y la banda "Blanco y Negro". Las señoritas colaboradoras adornaban a los transeuntes con una flor a camblo de un donativo destinado principalmente al mantenimiento de la Ambulancia Sanitaria Urbana y la Casa de Socorro. El resultado de esta primera Fiesta de la Flor fue de 581'25 pesetas, con unos gastos de 63'40 pesetas en la organización.[2]

En el año 1979 se celebra por primera vez una Fiesta de la Banderita destinada a los conductores, participando los miembros de la unidad militar y la brigada de tropas de socorro, situados en siete puestos en la ciudad solicitaban a los conductores un donativo a cambio de un banderín para colgar en el espejo retrovisor, obteniendo un resultado de 528.102 pesetas.

Referencias

  1. Memoria anual de 1915
  2. Diario la Defensa, 23-05-1915